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Las giardias – la enfermedad del perro bajo la lupa

Perro despierto en un prado verde

Cuando los dueños de perros, en la conversación, llegan al tema de los parásitos, suele tratarse de pulgas, piojos y a veces también de garrapatas. Aunque estos chupasangres son, hay que admitirlo, molestos de cabo a rabo, existen además otros parásitos que aparecen con igual frecuencia y pueden tener efectos en parte muy desagradables para el perro y el dueño. Se trata de las giardias.

Las giardias – tenaces parásitos intestinales

Las giardias son parásitos intestinales que pueden afectar a muchas especies distintas de mamíferos. No es raro que las giardias se transmitan también del perro al ser humano y a la inversa – lo que en lenguaje técnico se denomina zoonosis. Se trata de diminutos protozoos flagelados unicelulares que se anidan en la mucosa del intestino delgado y – según el estado de salud del organismo afectado – provocan síntomas de enfermedad o no. Ya sea que las giardias se manifiesten con síntomas o no: las deposiciones del huésped constituyen siempre un riesgo de contagio y pueden infectar a otros animales.

Los perros jóvenes hasta unos dos años son el grupo más frecuentemente afectado, ya que el aparato digestivo y el sistema inmunitario a esa edad por lo general aún no son suficientemente estables. Sin embargo, el parásito puede sin duda afectar también a perros mayores, aunque aquí una sintomatología marcada es claramente más rara. La transmisión se produce en la gran mayoría de los casos por la ingestión de heces infectadas o por una infección por contacto – cuando, por ejemplo, un perro saluda a otro con el hocico en el trasero. Además, también el agua estancada en los charcos se convierte cada vez con más frecuencia en una fuente de giardias. Para la transmisión, los pequeños parásitos intestinales se enquistan y son así, en condiciones favorables, capaces de sobrevivir e infecciosos durante varios meses.

Síntomas típicos y evolución de la enfermedad

En el fondo, la sintomatología de una infestación por giardias es bastante fácil de reconocer. Un perro enfermo sufre una diarrea fuerte, en parte mucosa, amarillenta y maloliente. Es cierto que la diarrea puede tener también muchas otras causas – pero si los síntomas se observan durante varios días, las heces deberían examinarse en una consulta veterinaria con un test rápido de giardias, para iniciar, en caso de duda, un tratamiento.

En muchos casos, sin embargo, la infestación por giardias transcurre también totalmente sin síntomas. Los parásitos se han anidado, es cierto, en el intestino del huésped y se eliminan con heces infecciosas, pero no provocan ninguna molestia aguda. Solo cuando los parásitos, por algún motivo, se propagan en exceso – por ejemplo por una infección latente, un aporte insuficiente de nutrientes, estrés u otro debilitamiento del organismo – aparecen los síntomas. Lo insidioso de las giardias es que debilitan todo el organismo, al obstaculizar la absorción de nutrientes en el intestino. El pelo se vuelve opaco, el perro tiene dolor de barriga y, pese a una oferta de alimento suficiente, adelgaza cada vez más. También el sistema inmunitario sufre por ello de forma masiva.

Terapia y posibilidades de tratamiento

La buena noticia: tras un diagnóstico, la infestación por parásitos intestinales puede tratarse de forma fiable. Tras la detección de las giardias en las heces, la veterinaria o el veterinario administra de forma dirigida medicamentos que deben darse según las indicaciones. Además, durante los paseos debes recoger sin falta las heces de tu perro, ya que solo así puede evitarse que otros perros se contagien también. Deberías, asimismo, limpiar a fondo todos los objetos con los que el perro entra en contacto – como mantas, comederos y juguetes – y lavarlos a alta temperatura o tratarlos con vapor, para evitar una reinfección.

Aunque en el hogar vivan varios animales, se impone la prudencia. Ten sin falta presente que los parásitos pueden transmitirse no solo de perro a perro, sino también a otros mamíferos e igualmente a nosotros, los humanos. Por ello a menudo es una decisión sabia, en caso de enfermedad, hacer examinar de inmediato para giardias a todos los animales que viven en un hogar y, si procede, hacer que los traten. Desde el punto de vista de la naturopatía animal se recomienda además reconstruir, tras el tratamiento, la flora intestinal.

Prevención y apoyo

Una cosa por adelantado: una protección al cien por cien contra las giardias no existe. Ni ayudan los desparasitantes habituales de forma preventiva, ni existe una vacuna. En todas partes donde los perros se encuentran o donde circulan animales salvajes, existe el peligro de un contagio. Eso, sin embargo, no significa en absoluto que no puedas hacer nada. Por ejemplo, es una vía sensata recoger a intervalos regulares muestras de heces y enviarlas para su análisis, a fin de descartar que el perro propio esté infestado sin que uno se dé cuenta.

Este artículo sirve a la información general y a la sensibilización sobre la salud intestinal de tu perro.

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