Opciones conservadoras y quirúrgicas
En primer plano está el objetivo de aliviar el dolor, contener los procesos inflamatorios y descargar las estructuras debilitadas. Además de la administración de analgésicos, pueden servir de apoyo medidas fisioterapéuticas como masajes, cinta de correr acuática, terapia de movimiento específica y piensos complementarios. Son importantes, además, suficientes periodos de reposo, un entorno que cuide la espalda y una superficie de descanso blanda y bien acolchada.
En casos graves —en especial cuando aparecen parálisis permanentes o marcados déficits neurológicos— puede resultar necesaria una intervención quirúrgica. El objetivo de la operación consiste en reducir la presión sobre las estructuras nerviosas afectadas y aumentar así las probabilidades de una mejora de la función. La decisión de operar se toma siempre de forma individual y debería realizarse en estrecha coordinación con la veterinaria o el veterinario que atiende al perro.
El papel de los micronutrientes
Los micronutrientes pueden contribuir, en el marco de una alimentación equilibrada, al apoyo de la función normal de los discos intervertebrales, las vías nerviosas y el tejido conjuntivo circundante. En especial el sistema nervioso se beneficia de un aporte adecuado a las necesidades de vitaminas B. También para el aporte a discos intervertebrales, cuerpos vertebrales, tendones y fascias pueden ser útiles nutrientes seleccionados como, por ejemplo, glucosamina, MSM, harpagofito y colágeno.
Aportaciones de un suministro de micronutrientes
- Apoyo de la función normal de los discos intervertebrales y los huesos vertebrales
- Contribución a la transmisión fisiológica de los estímulos en las estructuras nerviosas
- Acompañamiento nutricional ante retos particulares para la coordinación o la función vesical
- Aporte complementario al tejido circundante, como tendones y ligamentos
Cuidados posteriores, ejercicio y prevención
Tras el diagnóstico es especialmente importante un cuidado posterior adaptado de forma individual. El ejercicio suave, la atención fisioterapéutica y el control regular por parte del veterinario pueden apoyar el proceso de recuperación. Una alimentación adaptada, el mantenimiento de un peso corporal sano y el evitar movimientos bruscos contribuyen a prevenir recaídas.
Indicación para los propietarios de perros
El cuidado de perros con problemas de espalda debería realizarse siempre de forma individual y con acompañamiento profesional. Una observación cuidadosa y una alimentación, complementación y aporte equilibrados son componentes importantes para el bienestar del perro.
Presta atención en el día a día a las necesidades de tu perro y proporciónale el mayor confort posible, así como un lugar de retiro seguro y tranquilo. Así lo apoyas de la mejor manera en su camino hacia un mayor disfrute del movimiento.
El tiempo compartido con tu perro está lleno de momentos especiales. Con un acompañamiento cariñoso, atención en el día a día y pequeños rituales, fortaleces la confianza y la alegría de vivir de tu compañero de cuatro patas. Así, cada etapa de vuestro camino se convierte en un recuerdo valioso y vuestro vínculo se hace aún más profundo.