Normalmente no. Sin tratamiento, la deformación suele empeorar durante el crecimiento. Por eso es importante una revisión temprana.
Síndrome de radius curvus en el perro: causas, señales y tratamiento
En el síndrome de radius curvus en el perro, los dos huesos del antebrazo, el cúbito y el radio, no crecen por igual. Lo habitual es que el cartílago de crecimiento del cúbito deje de crecer demasiado pronto mientras el radio sigue creciendo. Como ambos huesos están unidos, el radio se curva y el pie gira hacia fuera. Esto ocurre durante el crecimiento. Por eso, si notas una pata delantera torcida en un cachorro o un perro joven, haz que el veterinario la revise pronto, mientras todavía queda crecimiento.
¿Qué es el síndrome de radius curvus en el perro?
En el antebrazo hay dos huesos uno al lado del otro: el cúbito (ulna) y el radio. Ambos crecen gracias a cartílagos de crecimiento cerca de las articulaciones. Si el cartílago de crecimiento del extremo inferior del cúbito se cierra demasiado pronto, el cúbito se queda corto. El radio sigue creciendo, pero el cúbito lo frena y se curva. De ahí los nombres “short ulna” para el cúbito demasiado corto y “carpo valgo” para el pie que se desvía hacia fuera. También el codo puede desequilibrarse, porque las superficies articulares ya no encajan con precisión.
¿Cómo se produce?
- Lesión del cartílago de crecimiento: Un aplastamiento, por ejemplo en una caída o un accidente, puede frenar el crecimiento del cúbito, aunque el hueso en sí no parezca dañado.
- Trastornos del desarrollo: A veces la osificación en el cartílago de crecimiento no se produce con normalidad por sí sola.
- Predisposición: Los perros de razas de patas cortas como el teckel o el basset tienen una particularidad hereditaria en el crecimiento de los huesos. En ellos aparecen deformaciones parecidas, a menudo con una evolución más complicada.
¿Cómo reconoces un síndrome de radius curvus?
- Antebrazo torcido: Una o las dos patas delanteras parecen curvadas.
- Pie hacia fuera: El pie apunta claramente hacia fuera.
- Diferencia: Las patas delanteras se ven distintas a la izquierda y a la derecha o tienen distinta longitud.
- Cojera: Tu perro cojea, protege una pata delantera o no quiere caminar después de jugar.
Por qué el momento es tan importante
Sin tratamiento, la deformación suele seguir avanzando mientras el perro crece. En los perros jóvenes, sin embargo, todavía queda crecimiento que se puede aprovechar. Por eso merece la pena no esperar con una pata delantera llamativa y hacer que la revisen pronto.
¿Cómo lo diagnostica el veterinario?
El veterinario examina la forma de andar y las articulaciones de tu perro y hace radiografías de las dos patas delanteras. Así se pueden comparar la longitud de los huesos, la curvatura y la posición del codo y el carpo. A veces sigue un TAC para medir con precisión la deformación y planificar una intervención.
¿Cómo se trata?
- Extirpación parcial del cúbito: En perros jóvenes, el veterinario suele retirar un trozo corto del cúbito para que deje de frenar el radio. En un estudio con 23 perros jóvenes de 4 a 11 meses, la cojera mejoró en la mayoría de los casos y la deformación no siguió avanzando. Sin embargo, los ángulos ya existentes no se corrigieron.
- Enderezar el radio: Si la deformación ya es marcada, el veterinario puede cortar el radio, enderezarlo y estabilizarlo.
- Cuidados posteriores: Después de una intervención, tu perro necesita vendajes, reposo y revisiones. En el estudio hubo complicaciones en algo menos de un tercio, sobre todo pequeños problemas con el vendaje.
Cómo ayudar a tu perro en el día a día
- Movimiento según la pauta: Sigue las indicaciones del veterinario sobre cuánto y qué tipo de ejercicio está permitido.
- Suelos antideslizantes: Alfombras o esterillas en suelos lisos dan agarre.
- Evita los saltos: Evita los saltos del sofá o del coche mientras el veterinario lo recomiende.
- Acude a las revisiones: Durante el crecimiento, haz revisar la pata con regularidad para detectar pronto cualquier cambio.
Preguntas frecuentes
¿Se corrige solo el síndrome de radius curvus?
¿Qué perros se ven afectados?
Sobre todo perros jóvenes en crecimiento, por ejemplo después de una lesión del cartílago de crecimiento. En razas de patas cortas como el teckel o el basset aparecen deformaciones parecidas por una predisposición hereditaria.
¿Hay que operar a mi perro?
Depende de la edad, del grado de deformación y de las molestias. El veterinario valorará contigo si una intervención tiene sentido y cuál.
¿Se puede tratar todavía a un perro adulto?
Sí, pero de otra manera. Cuando ha terminado el crecimiento, se valora más bien enderezar el radio. Si hace falta lo decide el veterinario tras la exploración y las radiografías.
Fuente
- Christopher S.: Short term outcomes and complications of distal ulnar ostectomy in 23 juvenile dogs with carpal valgus secondary to discordant radial-ulnar physeal growth, Frontiers in Veterinary Science 2022 (en inglés).
Una pata delantera torcida en un perro joven no es un defecto estético que se pueda dejar pasar. Cuanto antes la revise el veterinario, más opciones hay.
Sigue leyendo: Guía: síndrome de radio curvo · Guía: displasia de codo
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El contenido de estos artículos es solo para fines informativos generales y no reemplaza el diagnóstico ni el tratamiento de un veterinario. Esta información no constituye asesoramiento médico y no debe interpretarse como tal.