Perro accesorio: el depredador de bolso

Cestas, correas, comederos, juguetes para perros – pero también abrigos, joyas, champú y accesorios para perros están disponibles en gran variedad en las tiendas del ramo. Todo lo que el perro necesita, y mucho más que en realidad no necesita, puede adquirirse – ¡y se vende como pan caliente! Especialmente para las razas pequeñas, llamadas también de buen grado perros de regazo, el mercado ofrece toda clase de accesorios cuya utilidad puede considerarse dudosa. Mucho más preocupante es, sin embargo, una evolución que lo precede: el hecho de que los perros pequeños se consideren cada vez más un accesorio de moda y no un ser vivo con necesidades.
Factor económico perro
Los tiempos en los que el perro estaba «simplemente ahí» en cada granja, sin que los dueños se ocuparan mucho de él, han pasado por suerte. El perro, en las últimas décadas, ha consolidado aún más su posición como animal de compañía preferido de los alemanes y ha pasado de animal de trabajo a favorito mimado. En consecuencia, es también mayor la disposición de los dueños a gastar dinero en su cuadrúpedo: en Alemania la tenencia de perros genera anualmente una facturación de unos 5.000 millones de euros. El amor al perro mueve sumas casi inimaginables. No es de extrañar, pues, que astutos estrategas del marketing hayan descubierto hace tiempo este campo.
Pues ¿por qué vender solo los productos básicos imprescindibles, cuando los dueños amorosos también se rascan de buena gana el bolsillo (¡y sobre todo más a fondo!) por las ediciones de lujo? Es en el fondo bien comprensible que exista ya toda una industria en torno al perro: ya sean bolsas de transporte, collares con brillantina, abriguitos, disfraces de Halloween, esmalte de uñas, cama de princesa o lo que sea – no hay nada que no exista.
Uno puede, por supuesto, sonreír y pensar «¿Y qué? Si hace feliz…» – pero la cosa, por desgracia, no es tan sencilla. Pues con la creciente oferta de bienes de consumo decorativos también el perro mismo se degrada cada vez más a accesorio. Cada vez más personas tienen un perro en primer lugar porque está «IN» y olvidan, con ello, que los perros también tienen necesidades propias de su especie.
De los accesorios para perros al perro accesorio
Hay que admitirlo: el fenómeno de que ciertos perros de raza se conviertan, durante un cierto periodo, en perros de moda existía ya antes. Con la creciente oferta de accesorios para perros de tendencia, este fenómeno adquiere, sin embargo, dimensiones totalmente nuevas. Pues ahora no solo se elige al perrito acorde con la tendencia actual: no, el accesorio viviente recibe además un elegante abriguito, monas pinzas para el pelo, garras pintadas, un collar brillante, etcétera.
Incluso con eso, la mayoría de los perros podría todavía vivir de algún modo. Pero, por desgracia, ni siquiera con eso basta. Pues una vez que el perro está tan «elegantemente» ataviado, no puede, naturalmente, retozar por bosques y prados – no solo estorbarían los accesorios en el juego, sino que más de un dueño consciente de las tendencias no quiere además arriesgarse a que las prendas de moda se ensucien o incluso se estropeen y, en el peor de los casos, hasta se pierdan. Y así, la vida de tales «perros accesorio» se limita a menudo a ser llevado en la bolsa de transporte de moda por las calles comerciales y a trotar en casa por la vivienda. Esto llega al punto de que algunos perros de regazo ya no se sacan a la calle para hacer sus necesidades, sino que usan en su lugar un arenero para gatos en la vivienda.
También en el perro más pequeño se esconde un depredador
Efectivamente hay que decir que, precisamente en las «mini-razas» como el mini-Chihuahua, el Russkiy Toy o también el Ratonero de Praga, muchas necesidades típicas del perro han pasado ya a un segundo plano por una cría extrema. Así, por ejemplo, los largos paseos con las cortas patitas son difíciles de realizar y los contactos sociales de estas frágiles criaturas con perros de tamaño normal hay que tomarlos en parte con cautela. Pero tampoco la cría cambia, al fin y al cabo, nada del hecho de que también los perros más pequeños siguen siendo, al fin y al cabo, depredadores.
Entre sus necesidades no están solo comer y beber, como algunos dueños de perros de regazo evidentemente creen, sino mucho más. Todos los perros, ya sean grandes o pequeños, tienen, además de las necesidades puramente físicas como el alimento y similares, otras necesidades que deben satisfacerse si han de llevar una vida adecuada a su especie. Estas son, entre otras:
- Ocupación para el cuerpo y la mente
- Un entorno fiable con reglas fijas y personas de referencia
- Fases de descanso regulares
- Cariño y contactos sociales
Estas necesidades provienen todavía de la evolución de los perros: la ocupación siempre era necesaria cuando había que cazar una presa, las fases de descanso preparaban para la siguiente caza y la convivencia en la manada hacía necesarias reglas fijas y recompensaba a cambio con los contactos sociales necesarios.
Pero son precisamente estas antiquísimas necesidades las que a menudo quedan de lado al considerar al perro como un accesorio. Los dueños «olvidan» sencillamente que también un perro de regazo puede tener un instinto de caza o de guarda y que en algún momento, también en el perro más pequeño, ya no resulta gracioso cuando gruñe y pellizca a las visitas.
A menudo fracasa ya en la educación de la limpieza y la obediencia básica, de modo que muchos pequeños perros de bolso nunca aprenden el abecé canino, tan necesario para una vida plena. Los pequeños perritos desequilibrados se vuelven así rápidamente «incómodos» para sus dueños. Al fin y al cabo, un perro que no está limpio, no obedece y en su lugar ladra a todo el mundo o quizá incluso pellizca, no puede usarse como objeto de exhibición. Como consecuencia, tales perros de regazo vueltos incómodos se desechan a menudo lo más rápida y lucrativamente posible: como anuncio de clasificados se vuelven a poner, a ser posible, en el mercado al «precio de compra» para adornar otro bolso – y si allí podrán quedarse mucho tiempo, a menudo está aún por ver.
Trastornos de conducta preprogramados
Si un perro se tiene de forma tan atípica para la especie y, además, en el peor de los casos, se pasa de mano en mano, los trastornos de conducta están casi preprogramados. Estos pueden ir desde conductas indeseadas, como orinar en la vivienda y ladrar, hasta la automutilación o la conducta agresiva.
Para volver a posibilitar a estos perritos una vida normal y feliz, suele ser necesario un duro trabajo: para una resocialización lograda no rara vez se necesita la ayuda de un experto. Pues mientras que originalmente se habría tratado solo de «algo» de educación y de una tenencia adecuada para un perro, ahora hay que volver hacia lo positivo toda la visión del mundo de un animal ya adulto, por lo general muy inseguro, y devolverle la confianza en el ser humano.
Sí a la tenencia adecuada, no a los perros accesorio
Por ello nos pronunciamos con toda claridad contra la degradación de un perro a accesorio y deseamos más bien que también los perros más pequeños sean tratados como lo que son: ¡perros! Naturalmente, nada se opone a llevar, precisamente a los perros más pequeños, de vez en cuando también en brazos en los trayectos más largos. Y naturalmente hay ciertos perros, como algunos galgos, perros sin pelo y razas similares, que efectivamente, en condiciones climáticas extremas, dependen de ropa protectora. No obstante, un perro debería siempre y en todo caso poder seguir siendo un perro.
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El contenido de estos artículos es solo para fines informativos generales y no reemplaza el diagnóstico ni el tratamiento de un veterinario. Esta información no constituye asesoramiento médico y no debe interpretarse como tal.