Hernia discal en el perro: causas y tratamiento
Una hernia discal en el perro es una enfermedad sumamente grave que puede provocar fuertes dolores y parálisis. En una hernia discal, un disco intervertebral sobresale entre las vértebras e irrita o lesiona los nervios sensibles. Sobre las causas y las cuidadosas posibilidades de tratamiento te informamos de forma exhaustiva en este artículo. Quiero ayudarte a interpretar correctamente las señales de tu perro.
Distintos tipos de hernias discales
Existen distintas formas en las que una hernia en la columna vertebral puede manifestarse. En nuestro asesoramiento diario distinguimos a menudo las siguientes variantes.
- Prolapso: aquí una parte del disco sobresale entre las vértebras y presiona sobre las importantes vías nerviosas
- Extrusión: en este caso una parte del disco sale por completo de la vértebra y provoca una fuerte presión
- Secuestro: aquí una parte del disco se desprende y migra hacia el canal vertebral del perro
Las causas de los problemas con los discos intervertebrales
Las razones de una enfermedad así son variadas y a menudo dependen de factores del todo individuales.
- La edad avanzada: las hernias se observan con más frecuencia en perros mayores que en animales jóvenes
- La raza: las razas de perro con un lomo largo y patas cortas como el teckel tienen un riesgo mayor. Eso se denomina a menudo parálisis del teckel
- También el Pastor alemán, el Labrador Retriever y el Golden Retriever están, según nuestra experiencia, más frecuentemente afectados
- El sobrepeso: los perros demasiado pesados sobrecargan en exceso su columna vertebral, lo que daña los discos de forma permanente
- Lesiones y accidentes: caídas graves o eventos traumáticos pueden causar daños inmediatos
Reconocer con seguridad los síntomas y actuar correctamente
Una hernia discal puede provocar una multitud de síntomas. Presta especial atención a claros dolores en el lomo y a parálisis de las patas traseras. También problemas al caminar, al estar de pie o al saltar son claras señales de alarma. Pueden añadirse incontinencia, sensaciones de entumecimiento, trastornos de la coordinación y una debilidad general de las extremidades. Si tu perro muestra uno o varios de estos síntomas, deberías acudir de inmediato a un veterinario.
El tratamiento depende siempre de la gravedad de la enfermedad. En casos leves puede bastar del todo una terapia con analgésicos, complementos específicos, mucho reposo y fisioterapia. Los analgésicos, sin embargo, no deberían convertirse en un estado permanente. Cuando falta el dolor, los perros a menudo empiezan a moverse de nuevo con demasiada normalidad, lo que en ciertos casos puede empeorar el estado. En casos graves con déficits permanentes se recomienda por regla general una operación. Puede ser sin duda sensato solicitar aquí una segunda opinión profesional.
La buena noticia es que los perros, con un buen tratamiento y unos cuidados cariñosos, por regla general pueden llevar de nuevo una vida normal y feliz.
Consejos para los cuidados cariñosos y la recuperación
Aquí tienes algunas indicaciones adicionales que pueden ayudar en la atención cotidiana de un perro afectado.
- Procura que tu perro reciba suficiente reposo y relajación
- Reintroduce a tu animal al movimiento diario de forma extremadamente lenta y cuidadosa
- Evita sin falta actividades como subir escaleras y saltar, ya que sobrecargan mucho el lomo
- Ofrécele a tu perro una base blanda y cómoda para dormir
- Vigila con la máxima exactitud la ingesta de comida y el peso de tu perro
- Visita regularmente la consulta para comprobar con cuidado el progreso de la recuperación
Este artículo sirve a la información general y no sustituye en ningún caso la visita a un veterinario de tu confianza. Un diagnóstico temprano es decisivo para el éxito de la curación.
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El contenido de estos artículos es solo para fines informativos generales y no reemplaza el diagnóstico ni el tratamiento de un veterinario. Esta información no constituye asesoramiento médico y no debe interpretarse como tal.