¿Se puede fotografiar al dueño y al perro sin preguntar?

En la era del smartphone el dedo está suelto en el disparador. Una foto se hace rápido – pero ¿se puede en realidad fotografiar así, sin más, a perros ajenos y a sus dueños? Un caso reciente muestra límites: un autoproclamado «guardián del orden» se había impuesto la tarea de perseguir sistemáticamente, en una reserva natural, a los dueños de perros que infringían la obligación de correa.
A escondidas fotografiaba las infracciones y las denunciaba minuciosamente a las autoridades – naturalmente foto-prueba incluida. En el plazo de una semana delató así a 35 «pecadores», que no sospechaban nada de las tomas, hasta que la notificación de la multa estaba en el buzón.
Demanda por vulneración del derecho de la personalidad
Los dueños de perros afectados no lo consintieron y actuaron legalmente contra las notificaciones y contra el fotógrafo. Su argumento: su derecho de la personalidad, en concreto el «derecho a la propia imagen», habría sido vulnerado. Según este principio, las personas no pueden ser fotografiadas sin su consentimiento – mucho menos con fines de vigilancia por parte de particulares.
El caso llegó a los tribunales, y los jueces pronunciaron una palabra firme: no le corresponde a un ciudadano hacer cumplir el orden público por su cuenta. Al «ayudante de sheriff» se le prohibió fotografiar; en caso de infracción se enfrenta ahora a una multa de hasta 5.000 €.
Ninguna vigilancia sistemática por particulares
El tribunal motivó con claridad la sentencia: fotografiar constituye una injerencia en el derecho a la propia imagen protegido por el código civil. Es cierto que en público hay que contar con ser visto por otros, pero en ningún caso hay que tolerar que cualquiera realice imágenes de forma dirigida.
La línea roja se había cruzado aquí con claridad:
- Usurpación de funciones: los particulares no son autoridades. El ciudadano no puede arrogarse la función de los órganos estatales para el mantenimiento del orden público. Es un principio irrenunciable en el Estado de derecho.
- Vigilancia dirigida: en la ponderación de intereses el tribunal valoró como especialmente grave que las fotos no surgieran por casualidad, sino que se realizaran de forma dirigida y sistemática («casi en lugar de las autoridades»).
La vigilancia secreta y sistemática de los dueños de perros representa, por tanto, un abuso del derecho de la personalidad. Una sentencia importante para la protección de datos en el día a día.
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El contenido de estos artículos es solo para fines informativos generales y no reemplaza el diagnóstico ni el tratamiento de un veterinario. Esta información no constituye asesoramiento médico y no debe interpretarse como tal.