Retrato de raza: el Carlino

El Carlino está entre las razas caninas conocidas más antiguas: como perro de compañía, de familia o de regazo, el simpático compañero goza desde hace siglos de la mayor popularidad. O, como ya decía Loriot: una vida sin Carlino es posible, pero carece de sentido. En este artículo recibes información sobre la historia de la raza, la apariencia, los rasgos de carácter, las enfermedades caninas típicas y consejos importantes para la adquisición y la posterior tenencia. De antemano: sabemos que esta raza no cuenta con la aprobación de todos y que la palabra «cría tortuosa» aparece a menudo. Sí, es cierto, no obstante la raza está muy extendida y, por suerte, existen entretanto muchas recrías (Carlino retro), que abordan de forma dirigida, por ej., la nariz demasiado retraída y los ojos saltones. También tratamos este tema en este artículo.
Breve historia de la raza del Carlino
Los comienzos de la historia de la raza de lo que probablemente sea el más pequeño de los molosos permanecen en gran parte en la oscuridad. Presumiblemente procede del área asiática y, como animal de regazo de la familia real, era un auténtico bien de lujo. Aproximadamente a comienzos del siglo XV, el Carlino encontró luego, a través de la Ruta de la Seda, su camino hacia Europa y se convirtió rápidamente en el apreciado perro de regazo de los ricos y los nobles. En la cría siempre jugaron un papel dos cosas: su carácter amable y cooperativo así como su aspecto gracioso e infantil. Debido a esto último, sin embargo, con el tiempo se multiplicaron los daños de cría, como ojos saltones y dificultades respiratorias. Para compensar estos daños, se intenta ahora devolver al Carlino una apariencia más sana, que corresponde aproximadamente al Carlino algo más alto de patas y más esbelto, conocido por viejas pinturas y fotografías. Cruzando otras razas, como por ejemplo el Jack Russell Terrier, se intenta criar un «Carlino retro» sano, en el que se conservan las cualidades positivas del Carlino, pero desaparecen los daños de cría.
Apariencia del Carlino
Según el estándar de la FCI, el Carlino es cuadrado y compacto, con una alzada a la cruz de hasta 32 cm y un peso ideal de 6,3 a 8,1 kg. El pelaje debería ser fino, liso, suave, corto y brillante. Como variantes de color se admiten el plateado, el albaricoque, el leonado claro o el negro, con una máscara con marcas así como una raya de anguila. Especialmente importante es, sin embargo, el expresivo rostro infantil del Carlino: unos ojos grandes, oscuros y redondos así como una nariz corta y chata caracterizan el rostro abierto del Carlino, del que tantos amantes de la raza se han enamorado.
Los rasgos de carácter del Carlino
Además de su aspecto infantil, el Carlino es amado sobre todo por su modo de ser abierto y adorable, que tiene su origen en la historia de la raza. Como el Carlino nunca fue un perro de trabajo ni tuvo que servir de perro guardián, pastor o de caza, su tarea fue siempre una sola: ser amable y hacer compañía al ser humano. Como perro de compañía puro se dio, por ello, importancia sobre todo a un carácter amable con las personas – aún hoy la agresividad o el temor se consideran criterios de exclusión para la cría. En consecuencia, el Carlino es óptimo como perro de familia: es amable, abierto, dispuesto a colaborar y siempre feliz de poder simplemente estar en presencia de sus humanos.
Una tenencia responsable del Carlino
Los amigos del Carlino gustan de argumentar que el Carlino es el perro perfecto para las condiciones de tenencia actuales – y eso es en gran parte cierto. Pues en efecto el Carlino parece mejor adaptado a los tiempos actuales que la mayoría de las demás razas: tiene pocas exigencias de espacio, movimiento y ocupación, pero está siempre a gusto junto a su humano y acompaña a su familia a todas partes, sin miedo y con amabilidad. Así es adecuado incluso para la vida, a menudo poco amable con los perros, de la gran ciudad.
No obstante, también hay argumentos que hablan en contra del Carlino: la demanda a ratos muy alta de cachorros de Carlino baratos ha llevado a que la raza tenga que lidiar con daños de cría en parte masivos. La cría defectuosa ha privado al Carlino de su naturaleza deportiva y resistente; en cambio, muchos ejemplares luchan ahora con problemas respiratorios, daños articulares, ojos saltones y demás. Por un lado, eso es naturalmente limitante para el perro afectado: muchos de estos pobres animales necesitan, en la edad adulta, operaciones para siquiera posibilitar una respiración normal, sufren frecuentes lesiones oculares o similares. Por otro lado, el sonido jadeante que hace algún Carlino al respirar es a veces interpretado por otros perros como un gruñido – eso dificulta a veces la interacción social con otros perros.
Quien se decide por un Carlino debería, por ello, elegir un cachorro de un criador responsable, que se esfuerza por criar Carlinos sanos y robustos (Carlino retro), de modo que los daños de cría no tengan posibilidad de propagarse. Es, cierto, bastante más caro que un cachorro de un multiplicador o incluso del extranjero, pero así se le ahorran al perro eventualmente muchos sufrimientos y a uno mismo, como dueño, costosos tratamientos veterinarios.
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El contenido de estos artículos es solo para fines informativos generales y no reemplaza el diagnóstico ni el tratamiento de un veterinario. Esta información no constituye asesoramiento médico y no debe interpretarse como tal.